Mostrando entradas con la etiqueta ejemplos de vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ejemplos de vida. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de septiembre de 2010

EMPIECE A DAR VALOR A LOS DEMÁS



Del libro "El Lado Positivo del Fracaso" de JOHN C. MAXWELL
Cuando la gente piensa en ti, ¿se dice a sí misma: «Mi vida es mejor gracias a esa persona», o «Mi vida es peor debido a esa persona»? Su opinión probablemente responda la pregunta de si tú estás añadiendo valor a su vida.
Para tener éxito como persona, tú tienes que tratar de ayudar a otros. Eso es por lo que Zig Ziglar dice: «Usted podrá llegar a tener en la vida todo lo que desea si ayuda lo suficiente a otros para que ellos lleguen a tener todo lo que desean». ¿Cómo se logra eso? ¿Cómo dejar de preocuparse por uno mismo para empezar a preocuparse por los demás? Puedes hacerlo: ¿cómo?, pues escuchando de temporada y unos pequeños consejos que vamos a compartir contigo acerca de dar valor a los demás.

Las siguientes pautas tratan sobre dar valor a los demás, que es el tema de este sábado:

1. Poniendo a los demás primero en tus pensamientos
Cuando conoces a alguien, ¿es tu primer pensamiento sobre lo que van a pensar de ti o es tu primer pensamiento, cómo podrías hacerles sentir más cómodos? En el trabajo, ¿tratas de hacer que tus compañeros o tus empleados luzcan bien, o estás preocupado en asegurarse de recibir tu mensual? Cuando tú estás con miembros de la familia, ¿cuáles son los mejores intereses que tienes en mente?
Cuando llegas a conocer los valores de una persona, puedes añadirle otros.
Sus respuestas mostrarán dónde está su corazón. Para agregar valores a los demás tienes que empezar poniendo a los demás antes que a ti en tu mente y corazón. Si puedes hacerlo, entonces podrás ponerlos primero en tus acciones.

2. Descubra lo que los demás necesitan
¿Cómo podría alguien agregar valores a los de otras personas si no sabe de lo que aquellas personas tienen necesidad? Escuche a la gente. Pregúnteles por las cosas que son importantes para ellos, y obsérvelos. Si puede descubrir cómo la gente gasta su tiempo y su dinero, conocerá sus valores. Y cuando conozca sus valores, podrá añadirles más.

3. Satisfaga la necesidad con excelencia y generosidad
El paso final demanda acción concreta. Una vez que tu conozca las cosas que le interesan a las personas, esfuérzate por satisfacer sus necesidades con excelencia y generosidad. Ofrece lo mejor de ti sin pensar en la retribución.
Un ejemplo claro es la vida de John Wesley

DETRÁS DE TODO GRAN HOMBRE
Cuando pienso en algunas de las figuras notables de la historia que fueron capaces de ministrar a las necesidades de la gente y llevar a cabo un gran servicio, uno de los primeros que recuerdo es John Wesley, el inglés del siglo dieciocho que fundó el movimiento metodista. Él fue un líder que sirvió a Dios durante toda su vida con un espíritu generoso.
Pero hay alguien en su familia que fue aun más desinteresada que él y que, realmente, alcanzó sus objetivos a través de su servicio.

Esa persona fue la madre de John, Susana Wesley. La última de veinticuatro hijos nacida en 1669 en el seno de una familia londinense acomodada, la muy inteligente Susana fue la mascota de su padre, el clérigo Samuel Annesley. Aunque por lo general en la Inglaterra de aquellos tiempos no se daba a las hijas mujeres una educación formal, Susana recibió una instrucción excelente de su padre, quien le permitía permanecer en su estudio cuando muchos de los hombres famosos de su tiempo se congregaban allí para discutir temas generales y filosofía. Como resultado, ella era una persona bien informada, y su capacidad intelectual estaba bien afinada.
A los diecinueve años de edad, se casó con Samuel Wesley, un joven clérigo a quien se le llegó a considerar uno de los más finos eruditos de sus días. Formaron su hogar y empezaron juntos sus vidas. Poco tiempo después, Susana tuvo su primer hijo, al que le siguieron varios más. Desdichadamente sus esperanzas eran más grandes que sus posibilidades de modo que pasaron casi todos sus cincuenta años de vida matrimonial en medio de apuros económicos.

INFLUENCIAR A LOS INFLUYENTES

En aquellos días, las mujeres de la clase media no trabajaban fuera de su casa, no obstante, Susana tuvo un trabajo más que de tiempo completo. Se dedicó por entero al cuidado de su familia. Mantenía la casa, controlaba las finanzas (su marido era un pésimo administrador financiero) y supervisaba sus modestos esfuerzos campesinos. Aun cuando Samuel fue enviado por sus acreedores a prisión donde permaneció durante tres meses, ella no desmayó en su trabajo, el que realizó mientras seguía teniendo hijos, lo cual no era corriente en aquellos días. En veintiún años, trajo al mundo diecinueve hijos, diez de los cuales lograron sobrevivir.
A pesar de todo el trabajo que Susana Wesley realizaba para su familia, su tarea más importante era educarlos. Cada día, excepto los domingos, durante seis horas se dedicó a la instrucción moral e intelectual de sus tres varones y siete mujeres. Hizo de ese trabajo el objetivo de su vida.
Cuando estaba en los sesenta, su hijo John le pidió que le diera a conocer sus métodos escribiéndolos. Su respuesta fue:
No me gusta escribir sobre mi forma de enseñar. Creo que no serviría de mucho que alguien supiera cómo yo, que he vivido una vida de retiro por muchos años, empleé mi tiempo y cuidados en criar a mis hijos. Nadie puede, sin renunciar al mundo, en el sentido más literal, llevar a cabo mi método; y hay muy pocos, si es que hay alguien que pudiera dedicarse por entero durante los mejores veinte años de su vida a salvar el alma de sus hijos, la cual se cree que puede salvarse sin mucha dificultad; eso fue mi principal preocupación dijo ella.

Ella había realizado un increíble acto de entrega y, en el proceso, tuvo que dar mucho de sí, como ella misma dice, los mejores veinte años de su vida. Pero los resultados que se pueden ver en sus tres hijos hablan por sí solo. Charles fue un influyente clérigo y se le ha reconocido como uno de los más grandes escritores de himnos de todos los tiempos. Y a John se le atribuye el haber delineado el carácter de Inglaterra más que cualquiera otra persona en su generación. Su impacto en el Protestantismo sigue siendo notable.
Es probable que tú no puedas dar a tu familia el tiempo que le dio Susana Wesley a la suya. Pero qué importante es que des todo cuanto puedas a las personas que son importantes para ti. Y podrás hacer eso solo si aprendes a no preocuparte por ti. Dedica más atención a lo que puedes dar en lugar de a lo que puedes recibir, ya que dar es realmente el nivel más alto de vivir.
Despreocúpese de usted y comience a darse a los demás

Si una tendencia egoísta te está impidiendo despreocuparte de ti, examina tu actitud y decídete a hacer de las necesidades de los demás una prioridad en tu vida. Empieza haciéndote las siguientes preguntas diariamente, tanto al principio como al final de cada día:
• ¿A quién estoy beneficiando con mi vida?
• ¿A quién estoy ayudando que no puede devolverme el favor ayudándome?
• ¿A quién estoy levantando cuando no puede hacerlo por sí solo?
• ¿A quien estoy dando ánimo diariamente?

Si tú vas a actuar cada día con los intereses de los demás en tu mente, pronto vas a poder dar respuestas concretas y afirmativas a estas preguntas.

Entre en acción y reduzca su miedo

John Maxwell “el lado positivo del fracaso”
La acción verdaderamente puede cambiar nuestra forma de pensar y de vivir si agregamos el reducir el miedo al actuar
A VECES HASTA LOS MEJORES CAEN
Ha veces he oído de aquellas personas que nacieron echadas sal en vez de talco, pienso que algún momento escuche esas palabras directamente para mí; hoy me alegro de que no sea así porque existe tanta gente que ha llegado a la cima del éxito, entre comillas pero ha llegado a un punto en donde experimenta el fracaso y este se convierte en su miedo principal para seguir actuando.
Mucha gente sin éxito cae en el ciclo del miedo. Pero lo mismo ocurre con las personas altamente exitosas. Por ejemplo, cuando se observa la vida del compositor George Frederick Händel, se puede ver a una persona exitosa que se encontró en una situación de la que necesitaba desesperadamente salir.
Händel fue un músico prodigioso. Aunque su padre quería que estudiara leyes, él se dedicó a la música desde una edad muy temprana. A los diecisiete años, consiguió el puesto de organista en la catedral en Halle, su ciudad natal. Un año después, fue violinista y clavicembalista en la casa de la ópera del káiser en Hamburgo. Cuando tenía veintiún años, fue un virtuoso del teclado. Cuando empezó a componer, ganó inmediata fama y pronto fue nombrado director de la capilla de la corte del elector de Hanover (posteriormente rey Jorge I de Inglaterra). Cuando se mudó a Inglaterra, su renombre aumentó. Cuando tenía cuarenta años, ya era famoso mundialmente.

UN REVÉS DE LA FORTUNA
A pesar de su talento y fama, Händel enfrentó una considerable adversidad. La competencia con compositores ingleses sus rivales fue dura. El público era veleidoso (caprichoso) y a veces no acudía a sus presentaciones. Además de eso, fue víctima frecuente del cambio de los vientos políticos de esos tiempos. Varias veces se encontró sin un centavo en los bolsillos y al borde de la bancarrota. Era difícil para él dominar el dolor que le provocaban el rechazo y los fracasos, especialmente después de un pasado tan próximo y tan exitoso. Luego sus problemas se complicaron por el quebrantamiento de su salud. Sufrió un derrame que lo dejó con su brazo derecho sin movimiento lo que significó la pérdida del uso de cuatro dedos de su mano derecha. Aunque se recuperó, quedó abatido. En 1741, decidió que era el tiempo de retirarse, aun cuando solo tenía cincuenta y seis años. Se sentía desanimado, miserable y lleno de deudas. Creía que sus acreedores lo mandarían a prisión.
El 8 de abril de ese mismo año, ofreció lo que se interpretó como su concierto de despedida. Triste y lleno de autocompasión, se dio por vencido.

LA INSPIRACIÓN PARA SEGUIR ADELANTE
Pero en agosto de ese año, algo increíble ocurrió. Un amigo acaudalado llamado Charles Jennings visitó a Händel y le entregó un libreto basado en la vida de Cristo. La obra intrigó a Händel lo suficiente como para ponerlo en acción. Empezó a escribir. E inmediatamente se le abrieron las compuertas de la inspiración. Su ciclo de inactividad había sido roto.
Durante veintiún días, escribió casi sin parar. Luego pasó otros dos días trabajando en la orquestación. En veinticuatro días, completó el manuscrito de doscientos sesenta páginas. Llamó a esa obra El Mesías.
Hoy día, El Mesías de Händel es considerado una obra maestra y la culminación del trabajo del compositor. De hecho, Sir Newman Flower, uno de los biógrafos de Händel, dijo de la preparación de El Mesías: «Considerando la inmensidad de la obra y el corto tiempo que usó, quedará, quizás para siempre, como la más grande proeza en toda la historia de la composición musical».3
Cuando se han logrado vencer los dolores emocionales del fracaso, no importa mucho cuán buena o mala sea su historia personal. La única cosa que importa es que usted enfrentó a su miedo y logró ponerse en actividad. Haga eso y se estará dando la oportunidad de aprender cómo dar con el lado positivo del fracaso.
Entre en acción y reduzca su miedo
¿A qué objetivo esencial para su éxito teme enfrentar más en este momento? Escríbalo aquí:
La única forma de mantenerse avanzando es enfrentar el miedo y ponerse a caminar.
Anote a continuación todos sus miedos asociados con la actividad:
Examine su lista y acepte el hecho que usted tiene miedo. Decida qué primer paso puede dar para empezar a moverse en su intento de alcanzar tal objetivo. No importa si es pequeño o grande. Solo hágalo. Si fracasa, inténtelo de nuevo. Siga intentando dar el primer paso. Luego decida cuál es el siguiente paso.
Recuerde, es casi imposible poner en acción sus sentimientos. Póngase en acción usted y sus sentimientos seguirán su ejemplo. La única manera de vencer el miedo es entrando en acción
Enlace para escuchar la música de Handel
http://www.youtube.com/watch?v=JPaF5DGUfvI&feature=search

Featured